Publicado el mayo 11, 2024

El alisado japonés en cabello decolorado es un procedimiento de alto riesgo por incompatibilidad química, no por el tratamiento en sí mismo.

  • El alisado japonés rompe y reforma los puentes de disulfuro de forma permanente, un estrés estructural que un cabello previamente aclarado a menudo no puede soportar.
  • Las alternativas como la keratina o tratamientos orgánicos son menos agresivas al no alterar la estructura interna de forma definitiva, pero su efecto es temporal y progresivo.

Recomendación: Prioriza siempre un diagnóstico profesional que evalúe el historial químico completo de tu cabello antes de elegir cualquier tratamiento de alisado.

Para una mujer con el cabello decolorado o con mechas, el anhelo de un liso perfecto, tipo tabla, convive con una pesadilla constante: la rotura. La fibra capilar, ya sensibilizada por el peróxido de la decoloración, se encuentra en un estado de fragilidad. En este contexto, la elección entre un alisado japonés y un tratamiento de keratina deja de ser una cuestión de preferencia estética para convertirse en una decisión crítica de gestión de riesgos químicos. El debate habitual se centra en la duración o el acabado, pero se ignora el factor crucial: la interacción molecular entre los químicos de alisado y los residuos de procesos anteriores.

La mayoría de los consejos se limitan a advertencias genéricas. Se dice que el japonés es «demasiado fuerte» o que la keratina «trata» el pelo. Sin embargo, estas afirmaciones son superficiales y no arman a la consumidora con el conocimiento necesario para proteger su inversión y, más importante, la integridad de su melena. La clave no reside en demonizar una técnica sobre la otra, sino en comprender el conflicto químico que puede desatarse en el interior del córtex capilar. ¿Y si el verdadero peligro no fuera el tratamiento en sí, sino la aplicación de una química incompatible sobre una estructura ya comprometida?

Este análisis, desde la perspectiva de la química capilar, desglosará la mecánica de cada tratamiento sobre un cabello debilitado. Exploraremos por qué un alisado puede salir caro en reparaciones, cómo gestionar las fases de transición y, fundamentalmente, qué procesos químicos son antagónicos hasta el punto de la rotura. El objetivo es proporcionar una base científica para tomar una decisión informada y preventiva, donde la salud del cabello prevalezca sobre el deseo de un cambio inmediato.

Para navegar por esta compleja decisión, hemos estructurado el análisis en varios puntos clave que abordan las dudas y los riesgos más importantes. A continuación, encontrarás un desglose de los temas que trataremos en profundidad.

El riesgo de rotura química si te haces un alisado japonés sobre una permanente antigua

Aquí reside el núcleo del peligro para los cabellos tratados. Un alisado japonés utiliza agentes reductores, como el tioglicolato de amonio, para romper los puentes disulfuro que definen la forma del cabello. Posteriormente, un neutralizante los reforma en una nueva posición lisa. Una permanente antigua, por su parte, utilizó el mismo principio químico para crear rizos. Aplicar un alisado japonés sobre restos de una permanente o, de forma análoga, sobre un cabello intensamente decolorado, somete a los mismos puentes disulfuro a un segundo proceso de ruptura y reforma sin que se hayan recuperado del primero. Es una receta para el desastre.

Vista macro de la estructura capilar dañada por tratamientos químicos incompatibles

Este conflicto químico debilita la estructura interna del córtex hasta un «punto de no retorno capilar», donde la fibra pierde toda su elasticidad y se fractura. Un cabello decolorado ya tiene su integridad comprometida; el peróxido de la decoloración disuelve parte de las proteínas estructurales, haciéndolo más poroso y frágil. Someterlo a la química agresiva de un alisado permanente es, en muchos casos, la sentencia final. Como advierte una experta en tratamientos capilares de Barcelona:

En cabellos castigados, decolorados, o finos, aún es más peligroso realizar un alisado japonés, mientras que sí que se puede hacer un Alisado Brasileño Plus Hidratación.

– Olga Camargo, Especialista en tratamientos capilares Barcelona

Existen alternativas más seguras como la taninoplastia, un alisado orgánico a base de taninos que actúa rellenando la fibra y alineándola con calor, sin romper su estructura interna. Es compatible con cabellos teñidos y no genera un conflicto químico tan severo, priorizando la salud a largo plazo.

El riesgo de decolorar puntas abiertas que acaba en un corte obligatorio

El problema del conflicto químico se agrava en las zonas más vulnerables del cabello: las puntas. Las puntas abiertas (tricoptilosis) son una señal de que la cutícula protectora ha sido destruida y el córtex interior está expuesto y deshilachado. Aplicar decolorante sobre esta estructura ya fracturada es como echar sal en una herida abierta. El químico penetra sin control, disolviendo las pocas proteínas que quedan y debilitando la fibra hasta un estado irrecuperable.

Si a este cabello ya fragilizado se le somete al calor extremo de un proceso de alisado, el daño se multiplica exponencialmente. La plancha de un alisado japonés puede alcanzar una temperatura promedio de 230°C, que literalmente cuece la queratina de un cabello sin protección cuticular. El resultado es una fibra capilar «chiclosa» en mojado y quebradiza como la paja en seco, que inevitablemente se partirá. Esto convierte un problema de puntas en un problema de medios, obligando a un corte de saneamiento mucho más drástico de lo previsto.

La única estrategia preventiva viable es sanear antes de tratar. Antes de cualquier proceso de decoloración o alisado, es imperativo eliminar todas las puntas abiertas. Técnicas como el «corte bordado» o «hair dusting», que se realizan casi pelo a pelo, permiten limpiar la melena sin sacrificar el largo. Actuar sobre una base sana es la única garantía para que los procesos químicos posteriores no terminen en un corte de pelo obligatorio y no deseado.

Por qué el alisado «barato» te saldrá caro en tratamientos de reparación posteriores?

La tentación de un alisado a bajo coste es comprensible, pero desde una perspectiva química, es una de las decisiones más arriesgadas para un cabello decolorado. El precio de un tratamiento de alisado profesional no solo cubre el tiempo del estilista, sino fundamentalmente la calidad y la formulación de los productos químicos utilizados, así como el diagnóstico previo. Los alisados «baratos» a menudo recurren a formulaciones anticuadas y más agresivas, con concentraciones de químicos en los límites de lo permitido o, en el peor de los casos, con componentes no declarados.

Estos productos de bajo coste no suelen incluir agentes protectores, emolientes o proteínas hidrolizadas que sí incorporan las fórmulas de alta gama para mitigar el daño durante el proceso. El resultado es un cabello que puede parecer liso al salir del salón, pero cuya estructura interna ha sido severamente comprometida. A las pocas semanas, cuando el efecto cosmético superficial desaparece, emerge la verdadera factura: un cabello extremadamente seco, poroso, opaco y propenso a la rotura. La inversión inicial ahorrada se evapora rápidamente al tener que costear múltiples tratamientos de reconstrucción. Según datos de salones especializados en Barcelona, la factura para intentar revertir el daño puede ascender a un promedio de 229,98€ en tratamientos de reconstrucción capilar.

La siguiente tabla ilustra cómo el coste real de un alisado económico supera con creces al de un servicio profesional a lo largo de un año, debido a la necesidad de reparaciones posteriores.

Comparación de costes: Alisado barato vs. profesional
Concepto Alisado Económico Alisado Profesional
Coste inicial 80-90€ 125-150€
Duración del efecto 2-3 meses 6-8 meses
Tratamientos reparación necesarios 3-4 sesiones (180€) 0-1 sesión
Productos mantenimiento 100€ aprox. 50€ aprox.
Coste total anual 370€+ 200€

Invertir en un servicio profesional no es un lujo, es una póliza de seguro para la integridad de tu cabello. Un buen profesional se negará a realizar un tratamiento si considera que el cabello no está en condiciones de soportarlo, un acto de honestidad que un servicio «low cost» rara vez ofrece.

Cómo disimular el crecimiento rizado cuando tienes medios y puntas lisos japoneses?

La fase de crecimiento es el principal inconveniente estético del alisado japonés, especialmente en cabellos con una textura natural muy marcada. Se crea una demarcación visible y a menudo frustrante entre la raíz rizada u ondulada y los medios y puntas permanentemente lisos. Gestionar esta transición sin recurrir constantemente a la plancha —lo que agravaría el daño— requiere una estrategia dual que respete ambas texturas.

El enfoque consiste en crear una transición más suave en lugar de luchar contra la raíz. Esto se logra aplicando productos específicos para cada zona: en las raíces, se utilizan cremas definidoras o espumas ligeras para controlar el encrespamiento del rizo sin apelmazar; en los medios y puntas lisos, se aplica un sérum anti-frizz o aceite seco para mantener la suavidad y el brillo. El objetivo es que las dos texturas convivan de una forma más armónica.

Cuando se necesita un acabado más pulido, el uso de herramientas de calor debe ser estratégico y controlado. En lugar de planchar la raíz para alisar, se puede usar la plancha a baja temperatura (nunca más de 150°C en cabello decolorado) o un cepillo secador para crear ondas rotas y suaves en la zona de transición. Esto «desdibuja» la línea recta del alisado y la integra mejor con el volumen de la raíz. El uso de un protector térmico de alta calidad es absolutamente innegociable en cada uso. A largo plazo, la solución más efectiva es un retoque de raíz profesional cada cierto tiempo, pero estas técnicas permiten espaciar las visitas al salón.

Es posible recuperar tus rizos después de un alisado japonés sin raparte?

La respuesta corta y científicamente precisa es no. El alisado japonés altera permanentemente la estructura interna del cabello al romper y reformar los puentes disulfuro. La porción de cabello que ha sido tratada nunca volverá a su estado rizado natural. La única manera de tener una melena 100% rizada de nuevo es cortar toda la parte alisada. Sin embargo, esto no significa que raparse sea la única opción. La alternativa es un proceso de transición largo y paciente, conocido como «la gran transición» (del inglés «The Big Chop» en diferido).

Progresión visual del cabello recuperando su textura natural tras alisado japonés

Este proceso implica cuidar intensamente el nuevo crecimiento rizado mientras se gestiona la parte lisa. La clave es la reconstrucción e hidratación profunda. El cabello nuevo necesita un entorno saludable para crecer fuerte, por lo que se deben usar productos sin sulfatos, mascarillas ricas en proteínas y aminoácidos para fortalecer la estructura, y tratamientos de hidratación profunda para mantener la elasticidad. A medida que el cabello crece, se realizan cortes estratégicos cada 6-8 semanas para ir eliminando progresivamente las puntas lisas y dañadas.

Durante la transición, se pueden utilizar peinados que unifiquen las texturas, como trenzas, moños o estilos que aprovechen las ondas creadas con herramientas de calor a baja temperatura. Existen también tratamientos de salón no alisadores, como la bioplastia capilar, que se centran en la reconstrucción y el relleno de la fibra, aportando cuerpo y salud al cabello en transición sin alterar químicamente el rizo emergente. La paciencia es el ingrediente principal; recuperar una melena rizada sana después de un japonés puede llevar de uno a dos años, dependiendo de la velocidad de crecimiento del cabello.

Champú sin sulfatos o con pH ácido: ¿qué mantiene la cutícula sellada más tiempo?

Para un cabello que ha sufrido el doble estrés de la decoloración y un tratamiento de alisado, el cuidado en casa es tan crucial como el proceso en el salón. La clave para prolongar la salud y el aspecto liso es mantener la cutícula capilar lo más sellada y compacta posible. Una cutícula abierta conduce a la pérdida de hidratación, la fuga del tratamiento y un aumento del encrespamiento. Aquí, tanto la ausencia de sulfatos como un pH adecuado juegan un papel fundamental, pero actúan de formas diferentes y complementarias.

Los champús sin sulfatos son importantes porque los sulfatos (como el Sodium Lauryl Sulfate) son detergentes muy potentes que pueden ser demasiado agresivos, arrastrando no solo la suciedad, sino también los lípidos naturales del cabello y los componentes del tratamiento de alisado. Sin embargo, el factor más decisivo para la cutícula es el pH. El pH natural del cabello y del cuero cabelludo es ligeramente ácido. Los procesos químicos como la decoloración y algunos alisados elevan drásticamente el pH a un estado alcalino, lo que provoca que las escamas de la cutícula se abran. Usar productos con un pH ácido ayuda a contrarrestar este efecto, compactando y sellando de nuevo la cutícula. El rango ideal recomendado por expertos para mantener la cutícula sellada es un pH entre 4.5 y 5.5.

Por lo tanto, la elección ideal no es «uno u otro», sino «ambos». El champú perfecto para un cabello químicamente tratado es uno que sea libre de sulfatos y que además esté formulado con un pH ácido. Esto garantiza una limpieza suave que no arrastra el tratamiento, mientras que activamente trabaja para mantener la cutícula sellada, protegiendo el cabello de la deshidratación y prolongando la suavidad.

Guía de bolsillo para leer etiquetas en el supermercado

  1. Buscar palabras clave: En la lista de ingredientes, busca «Citric Acid» (un regulador de pH) y en el frontal del envase, frases como «pH balanceado» o «pH ácido».
  2. Evitar ingredientes agresivos: Huye de «Sodium Lauryl Sulfate» (SLS) y «Sodium Chloride» (sal común), que es abrasiva y reseca.
  3. Verificar la ausencia de sulfatos: Busca explícitamente sellos o menciones como «Sin Sulfatos» o «Sulfate-Free».
  4. Priorizar componentes reparadores: Ingredientes como «Hydrolyzed Keratin» (keratina hidrolizada) o «Amino Acids» son un plus para la reconstrucción.
  5. Comprobar el pH si es posible: Algunas marcas nicho indican el pH en la etiqueta. Busca valores entre 4.5 y 6.0.

Cómo mantener un balayage rubio en pelo castaño sin que se vuelva naranja a las 3 semanas?

El cabello castaño decolorado para lograr un balayage rubio tiene una tendencia natural a la oxidación. La decoloración elimina los pigmentos azules (eumelanina) pero deja expuestos los pigmentos más cálidos subyacentes (feomelanina), que van del rojo al amarillo. Con los lavados, la exposición al sol y el calor, estos tonos cálidos se revelan, resultando en el temido efecto «naranja» o «amarillo pollo». Si a esto le sumamos un tratamiento de alisado, que sella la cutícula con calor, el riesgo de alteración del color puede incluso aumentar.

El mantenimiento de un rubio frío sobre una base oscura es una lucha constante contra la oxidación que requiere un protocolo de neutralización y protección. La principal herramienta son los champús y mascarillas con pigmentos violetas o azules. El violeta neutraliza los tonos amarillos, mientras que el azul contrarresta los anaranjados. Su uso debe ser medido (generalmente, una vez cada 10-15 días) para no sobresaturar el cabello y obtener reflejos violáceos no deseados.

Además de la neutralización, la protección es clave. El uso de protectores térmicos con filtro UV es vital para evitar que el sol y las herramientas de calor aceleren la oxidación. Lavar el cabello con agua tibia en lugar de caliente también ayuda a preservar el color. Para un mantenimiento de nivel profesional, los baños de brillo o «gloss» con matiz en el salón cada 4-6 semanas son la solución más efectiva. Este servicio deposita pigmentos fríos y sella la cutícula, refrescando el color y aportando un brillo espectacular sin la necesidad de una nueva decoloración. Es la mejor forma de mantener el balayage impecable entre retoques de raíz.

Mantener el color es un acto de disciplina y química. Revisa el protocolo de neutralización de tonos cálidos para preservar tu balayage por más tiempo.

A recordar

  • El riesgo principal del alisado japonés en pelo decolorado es la incompatibilidad química que lleva a la rotura, no el tratamiento en sí.
  • Un alisado «barato» resulta más caro a largo plazo debido a los costes de reparación y la menor duración del efecto.
  • La recuperación del rizo natural tras un alisado japonés es imposible en la zona tratada; solo es viable a través de un largo proceso de crecimiento y corte.

Por qué nunca debes usar pintura acrílica de papelería en la cara de los niños?

Aunque este tema parece alejado del cuidado capilar, ilustra a la perfección el principio fundamental que hemos defendido a lo largo de todo el artículo: el respeto por la especificidad química de cada superficie. La pintura acrílica de papelería está formulada con polímeros plásticos, amoníaco y otros químicos diseñados para adherirse a superficies porosas como el papel o la madera, no para la piel humana. Aplicarla sobre la piel de un niño puede causar dermatitis de contacto, reacciones alérgicas severas y obstrucción de los poros.

La piel de un niño no es un lienzo inerte, y tu cabello decolorado tampoco lo es. Cada superficie tiene una tolerancia química específica y una formulación diseñada para ella. Violar este principio, ya sea usando un producto de manualidades en la piel o aplicando un tratamiento capilar químicamente incompatible sobre una fibra dañada, conlleva consecuencias. Este principio de seguridad y adecuación química es universal.

El error de base es el mismo: asumir que un producto que «funciona» para un propósito es seguro para otro. De la misma manera que existen maquillajes faciales hipoalergénicos y testados dermatológicamente, existen tratamientos capilares formulados para ser compatibles con cabellos teñidos. Ignorar estas especificidades es jugar a la ruleta rusa con la salud, ya sea de la piel o del cabello.

En última instancia, la elección más segura no es universal, sino personal y basada en un diagnóstico experto. Antes de someter a tu cabello a cualquier nuevo proceso químico, el paso más inteligente es buscar una consulta con un profesional cualificado que pueda evaluar la historia y el estado actual de tu fibra capilar para recomendarte el camino más seguro hacia tus objetivos.

Escrito por Nerea Etxebarria, Directora creativa de salón y estilista capilar senior con especialización en colorimetría y salud del cabello. Experta en cortes de tendencia y recuperación capilar.